Varios testimonios breves.

Federico. Costa Rica. 32 años.

Su relación con la psiquiatría empezó en el 2004 a los 16 años tras una pelea con un compañero de colegio que le hacía bulling. Sufrió acoso durante cuatro años. Del 2000 al 2004.

Ingreso en un hospital psiquiátrico tras la pelea en el 2004.

Empezó a tomar medicación de nuevo por problemas personales en el 2005. Presionado por sus padres. Las drogas psiquiátricas le hacían sentir muy mal.

En el año 2006 le obligaron a tomar ceroquel.

Del 2008 al 2009 tomaba Ziprexa.

En el año 2009. empezó a tomar Risperidona, hasta el 2019. Las pastillas le produjeron un aumento de peso. En el 2017 pesaba 91 kilogramos con solo 176 metros de altura.

En el 2018 tomó flufenafina decanoato en inyección.

Las drogas psiquiátricas y el diagnóstico le producen apatía y poca fuerza de voluntad para hacer las cosas. Entra en un estado mental durante 15 años en los que no hace nada con su vida. De los 16 y hasta los 32 perdió todos estos años. No terminó la universidad, intentó estudiar dos carreras, y no terminó ninguna y no tuvo ninguna relación estable en ese tiempo. Estuvo yendo a la universidad, practicando artes marciales durante poco tiempo. Tenía problemas con las relaciones sociales con personas del mismo sexo o del sexo contrario.

A los 32 años después de dejar las drogas psiquiátricas vuelve a trabajar, madruga a diario y vuelve a hacer deporte con frecuencia. El dejar las drogas psiquiátricas le han supuesto volver a tener una vida normal y a sentirse bien consigo mismo. Dejar los psicofármacos le ha supuesto un cambio a mejor en su vida. Su contacto con la asociación Nueva Psiquiatría, el apoyo de su familia y mantener relaciones espirituales le han ayudado a cambiar de vida.

piesdescalzos.

«Me obligaron a ingresar en el hospital en contra de mi voluntad usando la fuerza, me desnudaron por la fuerza de nuevo frente a tres hombres de seguridad y me dieron muchas drogas. No sé cuales. Nunca me pidieron consentimiento sobre mi cuerpo y esto fue así durante el mes que me mantuvieron ingresada. Después me enviaron a un hospital de día y todavía me daban bastantes drogas que poco a poco fueron reduciendo en el periodo de dos años. La medicación del antipsicótico, una pastilla entera me la retiraron de repente, tuve un efecto rebote varios meses despúes. Algo muy extraño, mi cerebro comenzó a vaciarse, la información pasaba por mi cabeza y se iba, hasta que se quedó totalmente vacío, se me olvidó todo, todas las palabras que escuchaba era nuevas para mí.»