Testimonio de Rust.

Las drogas las llevo tomando unos 5 años, fundamentalmente antipsicóticos y de tener un peso de 55 kg durante toda mi vida, he pasado, a los 41 años, a engordar unos 40 kg. No puedo reír ni estar contenta, me produce tener visiones de vez en cuando de otras dimensiones, que antes de tomar esto o cuando he dejado el tratamiento jamás las he tenido (sobretodo cuando me pinchan el triple de dosis),me producen atontamiento general, no solo estás más nerviosa, sino que no te enteras de lo que pasa a tu alrededor, me provocan gran tristeza, y sobretodo, me provocan impotencia sexual a niveles de castración química. Soy mujer y además hay que tener en cuenta el gran riesgo de los hijos que pueda tener, de los daños al feto, tanto si es hombres el que toma esa medicación o si es en mujeres. Daña el ADN y provoca una enfermedad que la causa un tumor cerebral, con la posible probabilidad de que se llegue a formar este, debido a la alta prolactinemia. Las torturas las he sufrido yendo incluso como voluntaria al hospital por no poder dormir o tener ansiedad. Aparte de un trato nefasto en formas o tratándome de idiota o hablándome despreciativamente, me han atado y dejado así durante días, sin agua y sin comida, y si llamaba a las enfermeras tampoco venían, llegando a tener verdaderos problemas por hacer de vientre en una cuña que con gran dificultad pude coger con mi mano libre… Esto es un protocolo que hacen en el hospital Ramón y Cajal. No dejaban a mí familia acercarse a verme. Fue horroroso,estuve 4 días así, y para que me dieran algo de comer, cuando vinieron con una pastilla les dije que no me la tragaba a no ser que me dieran algo de comida y me trajeron jamón y queso. El agua para conseguirla, soborné al de la limpieza y pagándole conseguí que me trajera bastante agua, y no se dieron cuenta porque ni venían. Cuando a los 4 días vino mi madre recogió la cuña y se quejó de mi estado. A ella la dijeron que era yo la que no quería comer, mentira y de las gordas. Cuando me decidí a intentar morir por mi misma intentando parar el corazón (llegué a tener incluso que me quitasen algún órgano para tráfico), vinieron dos médicos, me tomaron el pulso y se miraron y me preguntaron si me encontraba con palpitaciones o algo y les dije que no, que estaba bien. Y me subieron por fin a planta… Eso debió ser como un código rojo o algo así que ponen a pacientes que no quieren estar allí. Llegué a tener por mi vida y jamás he recibido un maltrato semejante tan grande allí… Eso fue tortura señores. Y fue aquí en Madrid. Y puedo reconocer a los médicos (fueron dos mujeres y un hombre) que lo hicieron.

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