Testimonio de Angel Silenciado. Víctima de los antipsicóticos.

RESUMEN.

Angel Silenciado es una persona que sufrió acoso laboral, un divorcio traumático, y fue víctima de la violencia de su ex-marido. Actualmente tiene parálisis facial y en un ojo, y tiene problemas al tragar. Todos estos problemas físicos los tiene por que la obligaron a tomar antipsicóticos. La parálisis facial se la provocó el antipsicótico. Y la psiquiatría es tan cruel y los psiquiatras tienen tan poca ética que la han incapacitado y la obligan a seguir tomando lo que le produjo la parálisis facial, ya que la han incapacitado judicialmente. Su caso aunque parece excepcional, es el caso de muchas personas a las que se les obliga a tomar drogas psiquiátricas aún cuando estas les dañan su salud, incluso sin estar incapacitadas judicialmente. Hoy en día se sigue encerrando, usando a la policía, a las personas en centros psiquiátricos por no querer tomar lo que ellos llaman medicación. Los psiquiatras están obligando a tomar drogas psiquiátricas a personas a pesar de que estas dañan gravemente su salud usando diferentes métodos poco éticos. Los políticos se lo permiten. La sociedad mira hacía otro lado, como si no pasara nada. A veces obligan a tomar el antipsicótico aún sabiendo que están dañando a la persona hasta que las lesiones neurológicas son irreversibles.

TESTIMONIO.

Esta es su historia redactada por ella misma.

Cómo mi historia hay muchas, cierto, pero es mi historia y entre la desesperanza y dejarme llevar por el fatalismo, me resisto a creer verdades que provengan de un sistema totalmente destructivo, abusivo y cohercitivo, por el que debo pasar con sus manipulaciones y mentiras : El aparato judicial y psiquiatrico. Es un paso que me recuerda una y otra vez a la situación del hamster que vive su vida haciendo girar una noria, sin salida y sin esperanza de libertad, autonomia, responsabilidad, camaraderia, respeto, honestidad y valoración.

En el año 2004 se produce mi debut como paciente psiquiatrico. En aquel momento un mobbing laboral me llevó a un diagnóstico de estrés y ansiedad, que me apartó unos meses de mi práctica laboral . La medicación pautada, no la recuerdo pero tenía efectos secundarios en mi actividad fisica y mental, por lo cual decidí bajo mi responsabilidad quitarmelas, y asumir mi situación.

Lamentablemente, en el año 2013 acudí al mismo especialista derivada por la medico de cabecera, y me diagnosticaron Psicosis no me pautaron ningún tipo de medicación. Un divorcio contencioso, desató en mi una fuerte depresión, mi expareja estaba anulandome en los entornos , y decidi acudir a un despacho de abogados que me remitio a un profesional de la salud mental. Tratamiento farmacológico , risperidona. Las cefaleas que ellos me causaron durante la primera semana de su ingesta, acabaron por llevarme a la sala de urgencias de una clinica de psiquiatria prestigiosa en bilbao, donde me ingresaron involuntariamente durante 15 días . Los días previos, fueron sin visitas, sin llamadas. Posteriormente al ingreso, se pauto no medicación, aunque mi familia insistio en que yo no me encontraba bien, y esta vez me pautaron xeplion. La primera dosis me provocó una crisis de ansiedad, taquicardias, embotamiento afectivo. Me recomendaron acudir a centro de día, lo dejé, porque economicamente me estaba arruinando.

Posteriormente, trate de volver a retomar mi vida profesional o laboral. Yo había estudiado psicología, trabajado en Recursos Humanos, y al retomarla, traté de ir preparando una denuncia por la vulneración de derechos que la situación me habia generado. Un ingreso es siempre traumático, no conozco a nadie, que no se quede estancado ahí, en el encierro, en como se vulneran día a día los derechos , incluso de derecho a la vida, en las coherciones, más o menos explicitas que se reciben, en los chantajes emocionales, en el secuestro emocional e intelectual que sufre la persona.

Estuve un año, sin tratamiento, sin medicacion. Obviamente no mejoré. Mi situación económica me impedía retomar mi vida de antes. Una vida “normal”.

Al cabo de un tiempo, recibi una notificación judicial, en la que la fiscalia solicitaba mi incapacitación y valoración psiquiatrica. Todos esto tras un ingreso involuntario, en un verdadero manicomio, el hospital de zamudio, en el que no solamente me polimedicaron, me impidieron ver mis visitas, me ataron, me impidieron la comunicación externa, me bloquearon las llamadas. Me destrozaron totalmente la identidad, la esperanza, las ganas de vivir. Mi ingreso fue a través de los cuerpos policiales, que desataron en mi una crisis de ansiedad nada mas verlos, esperando a que hablase con la psiquiatra.

Desde entonces, estoy obligada a injectarme xeplion, en caso de no hacerlo automaticamente acabaria en ingreso.

En mis consultas con la enfermera, ya que no volví a ver a la psiquiatra, se producen entrevistas muy manipulativas, y en las que se tergiversa bastante la información.

He recibido en esta trayectoria varios diagnósticos, psicosis, esquizofrenia paranoide, fibromialgia, endometriosis…..en fin…actualmente, y aunque la sanidad publica lo niega, tengo un paralisis facial,con cierta incomodidad en la deglución que inicio con una cefalea aguda. Yo entiendo que efecto secundario de la medicación y por su puesto no estar rodeada de un clima de amor y afecto.

El siguiente paso que me proponen, es el paso por un centro de día, tras su solicitud de discapacidad.

Yo tengo muy claro, que la discapacidad viene provocada por el tratamiento, tanto farmacológico, como las práxis manicomial e institucionalizadora que se emplean en los sistemas de salud, que en ocasiones deberiamos denominarlos, sistemas de enfermedad. Se termino por cronificar una situación en la que lo sencillo hubiese sido, alojar a una victima de violencia de género, en un espacio protegido, y ese espacio precisamente, no es un psiquiatrico, en esos espacios estás totalmente protegidos.

Contacte con vosotros, con abogados, y no habia nada que hacer. ¿De verdad tenemos que vivir toda la vida pensando que pueden hacer de nosotros, y decir de nosotros lo que les de la gana?

Las consecuencias en todo esto:

Psicologícas: Despues de un encierro , de un ingreso involuntario, tuve que asistir a terapia ante la impunidad de violencia hacia mí.

Sociales: Los efectos secundarios de la medicación son tales, que levantarme por la mañana , ver mi cuerpo y mi cara totalmente desfiguradas, desmotivan a continuar y seguir viviendo. No puedo retomar mi profesión, o otro área en la que hubiese podido ser válida.

Personales: La perdida de poder adquisistivo, y las secuelas fisicas, suponen una perdida enorme de entornos y amistades, perdi a mi hija en la custodia, tambien.

Economicas: ¿De qué vivir sin trabajar?

Lo duro de todo, es que es un sistema que no para, que te decapita, te invalida, te destroza la identidad, y llega un momento en que no sabes ni quien eres. Actuan como una secta.

En fin, esta es mi historia, no me he querido alargar.

Ojalá se mejoren muchas circunstancias. Lo que puedo decir, es que nos dejan en situaciones que resulta absurdo hasta denunciar. ¿Al sistema?¿ Con todo lo que miente? La indefension que sentimos es tan grande, que nos hacen no solo tirar la toalla, con nuestras profesiones y sueños, sino con nuestras vidas. Nos conducen a un suicidio, cuando somos conscientes de todas las habilidades, relaciones, posibilidades que nos han hecho perder, ir dejando por el camino.

Todo ello gracias a su afan de demostrar su superioriad profesional, defender su prestigio….a costa de nuestra propia salud.

El día que acudi a que valorasen mi salud mental, y dejé que mi moving, se interpretase como delirio…..ahi, deje que acabasen con mi vida.

Angel Silenciado.

Angel Silenciado es entre otras muchas cosas escritora. Y colabora con otras webs de salud mental. Escribe muy bien. Este es uno de sus artículos. Ver.

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